Inversores y extranjeros compran las últimas gangas de la costa

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Hafenbecken Port de Sller

Las subidas de precios de las viviendas vacacionales se extienden por casi el doble de municipios que el año pasado. Así lo constata Tinsa en el informe Vivienda en la Costa 2016, documento que señala a la Costa del Sol, Alicante, Baleares y Canarias como los mercados donde más se incrementan los precios. ¿Y quiénes están comprando?

La vivienda de la costa tiene un perfil de comprador claro. Según Jesús Duque, vicepresidente de la red Alfa Inmobiliaria, el 50% de los compradores de costa son pequeños inversores nacionales. Le sigue el comprador extranjero, con un 35 % del reparto y, por último, existe un 15 % de particulares nacionales.

Es decir, el principal comprador de la vivienda de costa no es el comprador extranjero. Según el análisis de Duque, prácticamente el 50 % de las viviendas de costa vendidas en España en el último año han sido a pequeños inversores nacionales. Muchos de ellos han comprado una, dos y hasta tres propiedades en un breve espacio de tiempo, algunas por valor de 30.000 o 40.000 euros. El propósito ha sido doble. Por un lado, obtener una rentabilidad a través de su alquiler; por otro, a través de la propia revalorización del inmueble. “Muchas viviendas que hace un año costaban cerca de 35.000 euros, hoy no bajan de 50.000”, afirma el responsable de Alfa.

El análisis de la inmobiliaria señala que el comprador extranjero percibe en los precios actuales una gran oportunidad para adquirir una vivienda para disfrutar del buen clima de España. Para muchos es una inversión en segunda vivienda, mientras que otros, deciden trasladar su residencia a nuestro país e incluso aprovechan para alquilarlo en los meses de verano, mientras ellos viajan a sus lugares de origen.

Finalmente, está el español que compra una casa o apartamento en la costa como fórmula de ahorro. Se trata de particulares españoles que, ante la dificultad de acceder a los precios de las viviendas en las grandes capitales españolas, han aprovechado los grandes descuentos y la enorme oferta de producto para optar por una vida más económica y agradable.

Duque asegura que “se trata en muchos casos de matrimonios de jubilados, o de parejas que comienzan una vida en común, y que optan por iniciar un nuevo proyecto de vida en zonas más asequibles. En otros casos, son simplemente particulares que, una vez pasado lo peor de la crisis, deciden darse el gusto de comprar una vivienda en la playa, aprovechándose de unos precios aún un 35 % por debajo de los existentes antes de la crisis”.