Una empresa local de Benidorm impide que Sareb se quede con el rascacielos InTempo

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Kono Estructuras. Así se llama la empresa que puede dar al traste con los planes de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) para adjudicarse el megarrascacielos residencial InTempo de Benidorm. Esta pequeña empresa alicantina de apenas medio centenar de trabajadores, encargada de finalizar la estructura del edificio y obligada a echar el cierre ante los impagos de Olga Urbana, la constructora de InTempo, inició hace meses una auténtica batalla judicial que está provocando más de un quebradero de cabeza a los gestores del llamado banco malo.

Como acreedor privilegiado, Sareb ejerció su derecho a mejorar la oferta presentada por este mastodóntico edificio dentro del proceso de liquidación de Olga Urbana. Puso sobre la mesa 58,5 millones de euros, mejorando la oferta de 47 millones realizada por Gela Management -único interesado en el activo-, pero la adjudicación del activo se encuentra totalmente paralizada, a la espera de que se resuelvan los nubarrones judiciales que enfrentan actualmente a tres pequeños acreedores contra la sociedad de capital público. David contra Goliat.

Kono Estructuras fue fundada por Mari Carmen Mascaró Fuster en marzo de 2010 tras la quiebra de la compañía encargada de levantar la estructura metálica de este edificio. Con apenas 43 trabajadores, se encargó de terminar su estructura en 2012, y ese mismo año se vio obligada a echar el cierre al no poder cobrar el millón de euros que le adeudaba Olga Urbana.

La lucha de esta pequeña compañía arrancó tras la aprobación del informe en que se calificaban todos los créditos y deudas contraídos por Olga Urbana -cuyo concurso solicitó a finales de 2014 la propia Sareb-. En dicho informe, el banco malo tiene la consideración de acreedor privilegiado, por lo que será el primero en cobrar sus deudas cuando se venda alguno de los dos únicos activos que posee la constructora: InTempo, valorado en 91,6 millones de euros, y la promoción Edimar IX, valorada en 3,3 millones. A su lucha se sumaron poco después el arquitecto de InTempo, Roberto Pérez Guerras, a quien Olga Urbana adeuda casi 120.000 euros, y uno de los administradores de la constructora, Isidro Bononat.

¿Acreedor privilegiado o subordinado?

Kono Estructuras impugnó dicho informe exigiendo que los créditos del banco malo fueran considerados subordinados, alegando que en realidad Sareb era administrador de hecho de la empresa concursada, por lo que sus créditos no deberían ser calificados como privilegiados, sino subordinados, tal y como contempla la Ley Concursal. Si el juez -que ya admitió a trámite su demanda- da la razón a Kono Estructuras, Sareb no solo se situaría a la cola de una larga lista de casi 140 acreedores, sino que podría llegar a ser declarada culpable de la mala gestión que llevó a la ruina a Olga Urbana, con las responsabilidades que esto acarrearía, como por ejemplo tener que responder económicamente ante los acreedores.

“Nuestra demanda fue admitida a trámite en febrero de 2016 y ha supuesto un auténtico revés para la sociedad pública, ya que empieza a ver posible que las demandas incidentales prosperen, como así ha sucedido. Pero es más, puede que el juez declare subordinado su crédito. Si esto fuera así, Sareb perdería todos los derechos que ostenta como acreedor privilegiado”, explica Mari Carmen Mascaró a El Confidencial.

“Además, si el juez les declara su crédito como subordinado, sería porque habría considerado a Sareb administrador de hecho de la promotora, lo que significaría que no solo perdería derechos como acreedor, sino que ganaría responsabilidades frente a los acreedores si es calificado el concurso como culpable”, añade Mascaró.

Aunque tanto la administración concursal de Olga Urbana como Sareb se opusieron al incidente concursal, un juez estimó la demanda de Kono Estructuras en febrero de 2016 y fijó para el próximo 24 de octubre la celebración de la vista oral, fecha clave para los pequeños acreedores y para Sareb, ya que si la justicia vuelve a dar la razón a Kono Estructuras, situaría a la sociedad pública como acreedor subordinado, es decir, a la cola para cobrar las deudas contraídas con Olga Urbana, y dejaría en papel mojado su oferta de 58,5 millones de euros para quedarse con el edificio InTempo.

La batalla judicial se antoja larga -puede extenderse en el tiempo durante varios años- porque ambas partes están dispuestas a luchar hasta el final. “Llegaré hasta el Tribunal Supremo si es necesario”, asegura a este diario Mari Carmen Mascaró Fuster. El banco malo, por su parte, tampoco parece dispuesto a tirar la toalla. De hecho, impugnó que la administradora concursal calificara como subordinado un crédito de 7,6 millones de euros, alegando “que el 45% de su capital es público y la importancia de la Sareb en la reestructuración del sistema financiero español”, y amparándose en el artículo 36.4 de la Ley 9/2012, según el cual “los créditos transmitidos a la Sareb no serán calificados como subordinados en el marco de un eventual concurso deudor”.

Argumentos que desestimó el juez al considerar que los créditos del banco malo no tienen por qué tener mejor condición que los de cualquier otra persona distinta a Sareb “y solo por el mero hecho de proteger la inversión de los contribuyentes”.

Mientras la contienda judicial se resuelve, la entidad que preside Jaime Echegoyen seguirá siendo titular de la deuda, pero no propietaria del edificio. De hecho, si finalmente Sareb perdiera su condición de acreedor privilegiado, de nada servirían los 58,5 millones de euros que puso sobre la mesa para quedarse con InTempo que, con toda probabilidad, sería adjudicado a Gela Management, la única compañía que ha presentado una oferta, de 47 millones, por el edificio, ya que, según fuentes consultadas por El Confidencial, el fondo estadounidense TPG ofreció algo más de 50 millones pero lo hizo fuera del plazo previsto por el plan de liquidación concursal, por lo que carecería validez.

Sareb, dueño de la deuda pero no del rascacielos

De ser así, más de un centenar de acreedores -y la administradora concursal- podrían cobrar sus deudas de esos 47 millones de euros, debiéndose repartir la cantidad restante entre la Sareb y demás acreedores subordinados. Es decir, se quedaría con un importante crédito que podría intentar vender en el mercado a un tercero, pero sin el caramelo de un activo como InTempo que lo respalde.

Sareb es el primer acreedor de Olga Urbana, con 108 millones de euros, de los que 91 millones están calificados con algún tipo de privilegio y 7,6 son subordinados. En total, hay 137 acreedores que suman unas deudas de algo más de 141 millones de euros, entre los que figuran desde particulares que compraron alguna de sus 269 viviendas hasta diferentes compañías vinculadas a la construcción que realizaron diversos trabajos en el rascacielos, pasando por la Agencia Tributaria, diferentes entidades financieras (Sabadell o Abanca) y la propia Sareb. Con deudas que van desde los 4.500 euros hasta los 108 millones que Olga Urbana debe al banco malo.

Pero ¿cómo heredó Sareb dicha deuda con Olga Urbana? En el año 2005, la extinta Caixa Galicia prestó a esta constructora 92 millones de euros para la construcción de InTempo. La hipoteca acabó en Nova Caixa Galicia, tras la fusión de las cajas gallegas, y en 2012 pasó a manos de la sociedad de capital público, quien llegó incluso a invertir 11 millones de euros en el edificio, lo que, a juicio de los demandantes, convertiría además al banco malo en administrador de hecho y, por tanto, en responsable de la quiebra de Olga Urbana y también de parte de las deudas.

Dos años después de ‘heredar’ dicha hipoteca, a finales de 2014, Sareb solicitaba el concurso de acreedores de Olga Urbana. Apenas unos meses después, el informe del administrador concursal situaba a Kono Estructuras y a la práctica totalidad de los acreedores a la cola a la hora de cobrar sus deudas y al banco malo en primer lugar, desatando el malestar de los acreedores.