Vivir en la calle con contrato fijo: una nueva realidad

El prohibitivo precio de los alquileres en Ibiza ha empujado a mucha gente a vivir en autocaravanas o furgonetas aunque muchos de ellos tienen contrato fijo desde hace años.
 
Ya hace dos años que Franco decidió invertir los ahorros en una autocaravana. Hacía cuatro años que residía en Ibiza y se había hartado del precio de los alquileres y los pisos pequeños y húmedos que encontró en la isla. Calculó con la pareja lo que pagaban por un año de alquiler y se compraron un moderno vehículo equipado con placas solares que los abastece de luz y agua caliente. Se encuentran tan cómodos que la llegada de un bebé, que ahora apenas tiene 10 meses, no les ha hecho replantearse su situación. Franco se siente afortunado de haber tomado aquella decisión en su momento y contempla, con estupor, como el polígono donde plantó su casa con ruedas se ha ido llenando de furgonetas, caravanas o coches. Sus nuevos vecinos no tomaron la decisión por gusto, sino que se han visto obligados a causa de la fiebre del alquiler vacacional, que ya está empujando trabajadores con contrato fijo a vivir en la calle.
 
Una nueva ciudad ambulante
 
"La situación es gravísima", afirma este vigilante de seguridad privada. Asegura que, generalmente, se encuentra con "gente joven, todos con trabajo todo el año, que no están dispuestos a pagar lo que piden por un alquiler". También hay otros casos más desesperados como el de un compañero de trabajo a quien "pillar" durmiendo en el coche en el mismo polígono donde él reside. "Estaba muy avergonzado, pero, finalmente, reconoció que lo habían echado de la habitación que tenía alquilada por 500 euros al mes porque querían empezar a alquilarla a turistas. Ahora no encuentra nada que pueda pagar ", explica. El compañero aún tiene la posibilidad de ducharse en las instalaciones de la compañía donde trabajan, pero Franco asegura que otros de sus nuevos vecinos se han inscrito en un gimnasio sólo para tener derecho a ducha.
 
La acumulación de vehículos en estos polígonos en las afueras de Villa empiezan a ser muy evidentes, pero, por el momento, la policía no actúa. "A mí, en dos años, sólo han venido una vez a pedirme los papeles y cuando han visto que estaban en regla se han ido", asegura Franco. Con todo, se teme que la situación se degrade por la proliferación de vehículos en malas condiciones. "He visto furgonetas que sólo tienen un par de tablones para montar una cama y dormir", asegura. Incluso, añade, hace poco ya tuvo que ir a advertir a unos individuos que estaban haciendo fuego en el mismo aparcamiento, "como si fuéramos a un camping", lamenta.
 
gentrificación total
 
Los agravios provocados por desorbitadíssim aumento de los alquileres ha movilizado la ciudadanía. El grupo más activo es Afectados por los alquileres en Ibiza, que se ha convertido en el principal foro de denuncia en las redes sociales. En el momento de cerrar esta edición, el último anuncio que denunciaban era el de un pequeño apartamento de una sola habitación que se alquilaba para toda la temporada a un precio de 1.650 euros al mes. Un precio prohibitivo, por tanto, para, por ejemplo, una pareja de trabajadores con un sueldo estándar de 1.100-1.200 euros. "El verdadero problema es que se han retirado los pisos de la población local en favor de un alquiler turístico en condiciones irregulares y, sobre todo, amparado por una opacidad fiscal muy grande que facilitan los portales", explica Pedro Gil, uno de los miembros del 'Departamento Técnico' de la plataforma que se dedica a recopilar datos ya investigar el fenómeno en general. Gil ha trabajado toda la vida en el mundo de la empresa turística y reconoce que no tiene "una conciencia social especialmente sensible", pero que no ha podido evitar derramar algunas lágrimas ante algunos de los testigos que ha conocido. Gil admite que están un poco cansados de explicar este tipo de historias y que ahora quieren centrar esfuerzos a buscar soluciones.
 
Cómo hemos llegado hasta aquí
 
El diagnóstico es complejo, pero Gil señala tres vectores fundamentales: una tradición de opacidad fiscal ligada al turismo de lujo y el ocio; una dejadez histórica de la Administración en las tareas de inspección y la falta de compromiso con la supervisión de las plataformas en internet.
 
Las primeras investigaciones han revelado que hay individuos que tienen anunciados hasta 25 pisos en el mismo portal. "Rápidamente se ha hecho un uso muy perverso de lo que se denominó economía colaborativa '. La ley de datos obliga a estos portales a proteger la identidad del cliente. Esto supone una trinchera perfecta para desarrollar un negocio fuera del alcance de Hacienda ", explica.
 
Ibiza, además, ya presentaba un caldo de cultivo propicio. "Muchos de los que estamos investigando ya venían del alquiler ilegal de las villas o embarcaciones o están relacionados con las mafias que venden entradas de discoteca", añade. La plataforma tiene identificadas varias organizaciones que han acaparado los apartamentos y los han alquilado para toda la temporada (siempre con dinero negro) para irlos realquilado posteriormente por días. La mayoría dice, son italianos, pero hay ingleses y de alemanes. En general operan en las zonas de Figueretas y Playa d'en Bossa, cerca de la vida nocturna. "Si eres capaz de alquilarle a los clientes el piso, una moto, trasladarlo del aeropuerto y venderle la entrada de la discoteca, el resultado son una serie de organizaciones que crecen y aglutinan una gran actividad que no paga impuestos ", dice.
 
Desde la plataforma consideran que el Consejo de Ibiza está empezando a reaccionar y celebran que, esta misma semana, haya recordado la obligatoriedad para los comercializadores de viviendas de incluir su número de registro en los anuncios de internet. Gil reclama, sin embargo, una campaña intensa de inspecciones que acabe con la "sensación de impunidad" de los malhechores. "No me sirve la excusa de la falta de recursos. Si haces caer tres, los otros acojona ".
 
Mientras la Administración lo piensa, las quejas de los usuarios siguen creciendo cada día en internet. Y no sólo son los precios, sino que también se han detectado estafas con las fianzas.
 
Franco asegura que, hoy por hoy está bien, pero ya pasa pena sobre qué pasará cuando su hija crezca. Ahora ya lo ha habida empadronar en casa de un amigo para poder conseguir la tarjeta sanitaria. Se plantea volver a Mallorca, donde ya vivió 10 años, pero nada le garantiza que si se lo piensa demasiado se encuentre con un problema similar.